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El racismo que ha condenado a miles de perros

28 de julio de 2016

Las perreras y protectoras de España están a rebosar. Pero dentro de esta desgracia, hay unos perros que pagan todavía más, si se puede, el precio de nuestra ignorancia.
Me refiero a los mal mencionados “Perros potencialmente peligrosos” (PPP) o como los denomina la mayoría de la gente “Perros peligrosos”.

Antes, solo había perros. Ahora, se distingue automáticamente como perro malo a todo perro que entre en la categoría de PPP.
Este estigma, el desconocimiento del público en general y el mal uso de estos perros por una pequeña parte de la población ha provocado que sus abandonos se multipliquen y como consecuencia que su adopción disminuya.

A todo esto se le suma el veto total que tienen como perros de asistencia en este país, cosa que no pasa ni en otros países más desarrollados y con mayores conocimientos caninos. Una lástima, ya que demuestra una vez más la falta de conocimientos y el racismo existente sobre estas razas, pese a haber demostrado en numerosas ocasiones su capacidad como perros de asistencia.

Para adoptar a un perro que entre en esta clasificación se ha de presentar previa adopción:

  • un certificado médico similar al que se obtiene para el carnet de conducir
  • se ha de contestar un test psicotécnico
  • se ha de proceder a obtener un seguro de responsabilidad civil.

Todo esto estaría muy bien, sino fuera totalmente insuficiente e inefectivo a la hora de prevenir una agresión, que es lo que se pretendía con esta ley. Es muy fácil ver (y el tiempo lo ha demostrado) que todo esto no fue más que una ley hecha de mala manera, sin verdaderos expertos del sector, para conseguir votos y sin tener en cuenta el bienestar animal.

Si se hubiera querido realmente educar a la gente que obtiene estas razas, si se hubiera querido prevenir accidentes, se hubiera hecho:

  • una ley que regulara a los criadores
  • una ley que les hiciera pasar test de comportamiento y salud de los progenitores
  • También se habría hecho imperativo un curso de socialización para sus futuros propietarios
  • se hubiera mantenido una base de datos de sus adoptantes y sería indispensable otro curso de adiestramiento
  •  y por extensión todos los perros de todas las razas se beneficiarían de que estas normas se aplicaran universalmente, no solo a los PPP’s

Todo esto ha contribuido a que muchos perros que acaban en la protectora tengan un futuro muy complicado, ya que su adopción es difícil, al estar mancillada por prejuicios y falsas leyendas.

Seguramente habrá quien diga, “a la vecina del quinto le mordió un PPP” y de ahí no salgan para justificar esta ley y esconder su miedo e ignorancia sobre el tema. Solo queda decirles que TODOS los perros muerden llegado un punto. Que ni de lejos los perros que son responsables de la mayoría de ataques, son PPP. Que la agresividad tiene un componente genético, pero no de raza, sino de individuo y que el aprendizaje, las asociaciones y nuestro manejo tienen la máxima influencia en cómo se va a comportar nuestro perro en sociedad.

Desde aquí nos gustaría impulsar a mucha más gente a hacer campaña para que la ley de PPP desaparezca y se sustituya por cursos de adiestramiento en positivo. Abogamos también para que esto se extienda a toda persona que planee la adopción de un  perro sea de la raza que sea.

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